Las estrategias preventivas contemplan la intercepción de cada uno de los factores implicados en la etiología de la caries: el agente, el huésped y el sustrato.
El odontopediatra debe usar las visitas periódicas de los pacientes para seleccionar las medidas de prevención más adecuadas en cada caso, que eviten la aparición de caries y sus consecuencias.
La prevención primaria se orienta a los pacientes asintomáticos; en ella se identifican los factores de riesgo iniciales de las caries y trata de frenar el proceso patológico antes de que se desarrollen las lesiones. La prevención secundaria se dirige a los pacientes en el inicio de la enfermedad, con la intención de detener o revertir el proceso y mejorar el pronóstico. Ambos tipos de prevención, primaria y secundaria, incorporan el modelo médico de tratamiento de la caries que implica el uso de control de la dieta, flúor, control químico y mecánico de la placa y selladores; con la intención de prevenir, detener o remineralizar las lesiones iniciales. Por otro lado, la prevención terciaria se enfoca a las lesiones dentarias avanzadas que ya han producido cavidades; en estos casos, para evitar las secuelas se opta por el modelo quirúrgico.

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Preguntas frecuentes Odontopediatría

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¿Qué es la caries y qué la causa?

La caries dental es una infección del diente; es una enfermedad bacteriana destructiva de las estructuras dentales producida por una serie de microbios que viven en nuestra boca. Las caries son, además, la enfermedad crónica infantil más común.

La prevalencia de caries en dentición temporal, lo que la gente conoce como “dientes de leche” es del 36% según la última gran Encuesta Nacional sobre Salud Oral en preescolares de 2007.

 

¿A partir de cuando puede aparecer?

La caries de la primera infancia o “Caries del Biberón” puede producirse desde el mismo instante en que aparecen los primeros dientes en la boca del niño. Desde este mismo instante, pues, es conveniente empezar la limpieza bucal de sus dientecitos, que se llevará a cabo con una pequeña gasa húmeda.

Sin embargo, el factor tiempo juega también un papel importante. Cuanto más se tarde en iniciar los procesos de higiene dental, más probabilidades tendrá el niño de presentar caries.

 

¿Cuándo debe comenzar el niño a ir al dentista?

La Sociedad Española de Odontopediatría (S.E.O.P.) defiende que la primera visita al dentista se realice al primer año de vida, e incluso durante el último trimestre del embarazo, como se propone desde numerosas Academias reconocidas a nivel mundial; tales como la academia norteamericana, la europea, la inglesa y la sueca, principalmente.

 

¿Cómo se reconoce?

La caries la ha de diagnosticar el dentista y, en el caso de los niños, el especialista en odontopediatría mediante las revisiones periódicas que han de tener lugar cada seis meses.

Si son los padres los que la observan, ya suele ser tarde porque el proceso de cavitación se ha iniciado y se ha perdido un tiempo precioso. En todo caso, la primera señal es la aparición de un cambio de color en el diente que se vuelve blanquecino y sin brillo. En una fase más avanzada, se observa un borde amarillo, marrón o negro a nivel de la zona careada. En la fase más visible, aparece la pérdida de sustancia y el socavón del esmalte, que se acaba rompiendo. La destrucción del diente indica que el proceso de caries puede llevar hasta varios meses en la boca; el proceso es, pues, lento.

La caries se suele iniciar en los sitios de retención de comida, por eso los molares (los que mastican y en los que es más habitual que se depositen los alimentos) son los más susceptibles de padecer esta enfermedad.

 

¿Duele?

Cuando la caries sólo afecta al esmalte no produce dolor. El esmalte es una estructura muy dura (tanto, que para perforarlo, los dentistas usamos unas puntas diamantadas) pero es débil frente a la acción del ácido. Sin embargo, si la lesión se extiende, acabará llegando al tejido interior del diente, que es la dentina y, en estos casos, la ingesta de dulces y las bebidas frías o calientes provoca dolor.

A medida que la infección progresa, pasa a los tejidos blandos del interior del diente (nervio), se forma pus como consecuencia de la infección y aparece el flemón que busca la salida del pus al exterior.

 

¿Qué hábitos la provocan?

El principal amigo de las caries es la falta de una higiene correcta. Para su aparición tiene que haber un medio oral ácido, y todo aquello que pueda provocar un pH ácido es potencialmente peligroso. Por ejemplo, las chuches, los caramelos, las bebidas refrescantes, las bebidas de cola, los zumos con azúcares añadidos, etc…; pero incluso, el pan, la bollería y la pasta que, en definitiva, son harinas y en su metabolización se producen azúcares que, al descomponerse, producirán ácido.

La dieta ha de ser, por lo tanto, muy variada huyendo de los abusos y de las comidas monotema (niños que solo comen pizza o macarrones, por ejemplo). La fruta, de hecho, es muy buena porque tiene fibra, que actúa limpiando. Comerse una manzana es lo más saludable para los dientes tanto de los pequeños como de los mayores.

 

¿Cómo se tratan las caries en los niños?

Inicialmente, habrá de distinguirse si se trata de dentición primaria o permanente ya que, en función de la patología que presente el diente, el tratamiento podrá ser diferente dependiendo de la dentición de que se trate.

Si la lesión llega al nervio y estamos ante dientes temporales se realiza una pulpotomía o tratamiento del nervio que nada tiene que ver con las endodoncias realizadas en dientes definitivos. Si la caries no afecta al tejido nervioso del diente, se obtura mediante una pasta (el empaste).

Cuando la caries ha provocado un agujero grande en el diente se aplican unas coronitas metálicas, poco estéticas pero muy prácticas. Su finalidad es actuar como mantenedor de espacio a la vez que facilita que el niño pueda masticar bien. Ante esto, poco nos tendría que importar que sea un tratamiento poco estético ya que es muy eficaz y no supone que el diente permanente que erupcionará más tarde salga con problemas. La mayoría de los tratamientos de ortodoncia que se realizan en la actualidad son generados por perdidas de espacio en dentición temporal.

Sólo se extrae el diente cuando no hay más remedio; es decir, cuando la infección obliga a su extracción porque se han destruido las raíces del diente y éste es inviable. En estos casos, siempre hay que instalar un mantenedor de espacio para evitar que se pierda el espacio necesario para la correcta ubicación del diente permanente.

 

¿Puede afectar al diente definitivo?

Cualquier infección en el diente temporal que progrese por la raíz creará una bolsa de pus que afectará al diente permanente. A veces los dientes definitivos salen con malformaciones, manchas o lesiones secundarias a la infección que tuvo el diente de leche en su día y no se trató de forma adecuada. Por ello, es un gran error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado.

Hay que llevar a los niños al especialista en odontopediatría cada 6 meses para que les revisen los dientes y poder prevenir las posibles enfermedades que pudieran tener en sus bocas.

 

¿Qué medidas de prevención son aconsejables?. ¿Puede afectar a otros órganos?

Hasta el primer año de edad, basta limpiar los dientes con una pequeña gasa humedecida. A partir de los dos años se introduce el cepillo, de cabezal pequeño y cerdas suaves. Los padres tienen la labor de enseñar al pequeño, pasándole el cepillo con delicadeza, después de cada comida. La cantidad de pasta ha de ser mínima – el equivalente a una lenteja – ya que no es aconsejable se que trague el flúor.

La fluoración, bajo control del odontopediatra, es uno de los remedios más eficaces para luchar contra la caries. El esmalte se puede reforzar y remineralizar mediante la aplicación de fluór. El flúor reacciona con los cristales de hidroxiapatita del esmalte y los convierte en cristales de flúorapatita que son mucho más resistentes a la acción de los ácidos. Según la OMS, reduce la incidencia de caries hasta en un 50%.

En cuanto a si puede afectar a otros órganos o no; en niños sanos, no. Sin embargo, una infección en un diente hará progresar la caries hasta que los microbios lleguen al nervio y lo contaminen. Si continuara sin tratarse, el nervio infectado provocaría pus, que buscará una válvula de escape y provocará un absceso que, de no tratarse, producirá una fístula (el camino hacia el exterior). Ahora bien, cualquier infección en el organismo, sea en la boca o en cualquier otra parte, puede provocar afecciones cardiacas en pacientes que han tenido problemas vasculares, cardiopatías congénitas o hayan padecido, por ejemplo, fiebres reumáticas de pequeños. Son casos extremos, que el odontopediatra debe conocer aunque son controlados por el cardiólogo.

 

¿Quién cepilla los dientes a los niños?

Hasta los 6-7 años los padres deben realizar el cepillado ya que los niños no tienen el desarrollo neuromuscular suficiente para eliminar las colonias bacterianas.

A partir de los 6-10 años el niños se cepillaran los dientes pero, tras el cepillado de la noche, los padres deben supervisar la eficacia y hacerlo ellos si fuera necesario.

Los mayores de 10 años deberían tener adquirido el hábito y aprendido la técnica, realizándolo de manera autónoma.

 

En CLINICA DEL CANTO, apostamos por el diagnóstico y tratamiento precoces para mejorar la salud de nuestros pacientes.

 

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Hábitos de succión no nutritiva

En el momento del nacimiento el niño tiene desarrollado el reflejo innato de succión que permite alimentarse. Aproximadamente a partir del cuarto mes, la maduración nerviosa va ir transformando el reflejo innato a reflejo adquirido hasta que este patrón de conducta cesa.

La persistencia más allá de lo razonable de una conducta de succión puede tener serios efectos nocivos en el desarrollo de las estructuras y deberíamos intentar que desaparezcan. Entre los hábitos de succión no nutritiva destacan la succión digital y la labial.

 

Traumatismos

Los traumatismos dentarios son lesiones frecuentes en la infancia. Son lesiones traicioneras, algunas requieren tratamiento urgente y todas necesitan un seguimiento a largo plazo ya que las complicaciones pueden evidenciarse al cabo de los años.

El pronóstico depende, en primer lugar, del grado de afectación, manejo y evolución del ligamento periodontal y, además, de la lesión de los tejidos dentarios y la involucración de la pulpa.

 

Mantenimiento de espacio

El concepto nace de la necesidad de preservar el espacio que ha dejado un diente ante su pérdida parcial o total de forma prematura para evitar en todo lo posible el desarrollo de una maloclusión dentaria. Para ello se usaran una serie de aparatos que han sido diseñados específicamente para realizar esta función.

 

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Prevención

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Selladores

El sellador de fisuras es un procedimiento preventivo de barrera. Mediante la colocación de un material biocompatible en los surcos retentivos de los molares, se consigue impedir que las bacterias y el sustrato cariogénico se retengan en esas zonas de alto riesgo y que su eliminación sea más sencilla.

Los selladores tienen una duración limitada. El ciclo normal es que, transcurridos unos años, caigan y el surco vuelva a ser visible. Sí ha caído, total o parcialmente, se evaluará el riesgo de caries en ese momento, decidiéndose si se repone nuevamente o no.

Flúor

La acción preventiva del flúor se debe a que inhibe la acción bacteriana y la desmineralización. Además favorece la remineralización incorporándose a los nuevos cristales de fluorapatita y dando, como consecuencia, una superficie más resistente.

Programas preventivos

Existen programas preventivos según el riesgo de caries y la edad del niño. Estos contemplan el cepillado dental, los fluoruros y otras medidas, las golosinas y la alimentación, la necesidad de revisiones periódicas y el tratamiento de las lesiones.

 

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Síndrome Incisivo-Molar (MIH)

 

¿Qué es el Síndrome Incisivo-Molar (MIH)?

Es el término empleado para caracterizar los cuadros clínicos en los que se afecta la mineralización de primeros molares permanentes y/o incisivos, con aparición de manchas que varían del blanco mate al amarillo o marrón. Si la alteración es importante, el esmalte es frágil y se rompe ante las fuerzas de masticación. Esta rotura puede ser localizada o masiva, en cuyo caso la dentina expuesta produce gran sensibilidad y favorece la rápida progresión de la caries.

Prevención para este sindrome:

Se debe realizar un diagnóstico temprano, monitorizando la erupción de los molares de los seis años cuando existan factores de riesgo o se detecten opacidades en los incisivos inferiores.

Además se realizará la remineralización y desensibilización, con aplicación profesional de flúor mensual o trimestral según el riesgo y utilización a diario de colutorios y productos que aporten iones calcio y fosfato para favorecer la remineralización.

Prevención de caries y roturas posteruptivas, instaurando cuanto antes una buena higiene, reduciendo el potencial cariogénico y acidogénico de la dieta y sellando fisuras y zonas retentivas.

Si la sensibilidad es importante se debe recomendar cepillo suave y dentífricos desensibilizantes a la vez que se instaura un programa de remineralización para conseguir la eliminación de la placa lo antes posible.

 En Clínica del Canto ofrecemos servicio de Odontopediatría en Las Rozas y Torrelodones 

 

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